viernes, 31 de julio de 2009

El Socorrista




Nueva obra de la serie SEMILLAS.
El Socorrista. ( 2006-2009 )
Recuerdan aquella película de 1986, dirigida por Roland Jofeé y como actor principal Robert de Niro, llamada LA MISION….???
Bueno, increíble banda sonora del genial Ennio Morricone, y mas increíble interpretación de Robert de Niro…
Les pongo en antecedentes de este magnífica película…porque fue escuchando su banda sonora, cosa curiosa esto del subconsciente…cuando dibujé a este Socorrista…bueno, en realidad lo dibujé después…después de escribir este pequeño cuento o relato, que habla de redimir pecados, de pagar la factura de nuestros errores…algo así como el argumento de la mencionada película…
Con su permiso, les pongo el cuentito…


A lo largo de su vida sobrevivió a distintas etapas.
Etapas que pudo superar, y de las que en ocasiones resultó victorioso y fortalecido, y en otras sin embargo, herido y debilitado.
Los años que siguieron a su hundimiento como exitoso ejecutivo, fueron años realmente duros.
Duros por el cambio drástico de vida, y duros por los ataques de terceros.
Intentó redimir sus pecados, a través del servicio a los demás.
Los cadáveres originados en aquellos años en que ejercía de mandamás, escalando puestos y pisando cabezas, unieron sus fuerzas y le prepararon el mejor de los purgatorios, un “traje diseñado a su medida”.
Los cadaveres clamaban venganza.
Aquella misión, debía certificar su valía como persona en todos los sentidos, y hacerle o no, merecedor de su eclipsada respetabilidad, de su honor baldío.
Difícil misión, más no imposible.
Debía viajar hasta una recóndita región, en los límites de la cartografía conocida.
Debía escalar el pico mas alto, allí donde la luna y el sol conviven en el mismo plano, y aparecen reflejados en un mar de nubes.
Debía localizar la flor más bella y de más narcotizante aroma.
Esta flor, era conocida tan solo por una antigua orden de monjes, recluidos del mundo civilizado, en un monasterio fortificado.
Aquellos monjes, todos ciegos, solo accedieron a su aroma, y lo conservaban como un tesoro, a través de una fórmula transmitida oralmente de maestro a discípulo.
La flor mas bella y de aroma mas misterioso, esa era su misión.
Llegar a ella...y socorrerla.
Hacia meses que no llovía, por lo que debía suministrarle el líquido elemento y regresar.
Todo ello, sin mirarla.
No debía mirarla…no podía mirarla…!!
Afortunado de aquel, que pudo describir su aroma.
Desdichado de aquel, que sucumbió ante su belleza, y quedó cegado ante aquel sol vegetal mágico y vengativo.
El Socorrista, consciente de sus limitaciones y de su frágil voluntad, decidió protegerse de la tentación sobre la que había sido advertido. -“No debo mirar la flor, no debo mirar la flor…es un sol, quedaría cegado…!!, fracasaría en el intento, no podría regresar con la cabeza bien alta, regalaría sonrisas a aquellos que ansían mi derrota…no debo mirarla, no debo mirarla…”-Repetía para si, angustiado y consciente del reto que debía superar.
El Socorrista, se protegió de aquella tentación, con una extraña máscara mortuoria…curiosa manera de ironizar sobre su destino.
Ciega su mirada, pero intacto su olfato…llegó hasta ella.
Regó de vida a aquella entidad mágica.
Concluida su misión, regresó victorioso.
Vivió en paz, con el respeto de los demás, y con su honor restablecido.
Se dedicó a rememorar aquel aroma…a narrar su odisea a antiguos enemigos.
Salvó a la flor…y salvó lo que quedaba de él.
Pepe Valera. 2009.

2 comentarios:

Antoni dijo...

Genial Pepe. me gusta que vayas encontrando nuevos motivos de inspiración... Esperemos que la cuerda aguante.

un saludote machote!!

Silvica dijo...

Precioso...

y el mensaje que transmite...tremendamente humanitario.

Este mundo necesita de socorristas así.